Pérdidas de los bancos centrales: ¿Está en juego la credibilidad del BCE?

+

En la actualidad se está produciendo en muchos países, sobre todo de la zona euro, un fenómeno cuando menos sin precedentes: varios bancos centrales han declarado que están amenazados por fuertes pérdidas financieras en los próximos meses y años. El 23 de febrero, el BCE (Banco Central Europeo) anunció que había recurrido a sus reservas para evitar una pérdida estimada de 1.600 millones de euros en 2022. Esto parece a primera vista inimaginable: ¿Cómo puede un banco sufrir pérdidas? ¿Cómo puede soportar semejante riesgo cuando su poder monetario parece ilimitado? ¿Cómo puede responder?

Una empresa que descubre que sus fondos propios son negativos debe tomar rápidamente una decisión… un banco central, en cambio, funciona de forma completamente distinta y puede permitirse permanecer así continuamente. Muchos bancos centrales ya se han encontrado en esa situación (Chile, Suiza, Eslovaquia, Israel, etc.). Hoy, varias instituciones monetarias de la zona euro están preocupadas. He aquí las razones.

Desde la introducción de una política monetaria no convencional en la eurozona, es decir, a partir de 2008 y más intensamente desde 2014, el Eurosistema (el BCE y los bancos centrales nacionales) consigue obtener grandes beneficios y de diferentes formas:

  • Plusvalías realizadas sobre los valores financieros que mantiene en su balance a través de sus operaciones de mercado.
  • Intereses pagados por los deudores cuando los bancos centrales recompran su deuda en el mercado secundario.
  • Intereses pagados por los bancos comerciales por sus reservas en el BCE cuando los tipos eran negativos.
  • Ingresos por reservas e inversiones en divisas (que constituyen una parte muy pequeña de sus beneficios).

Una vez percibidos estos beneficios, el BCE puede decidir pagar dividendos a los distintos bancos centrales de la eurozona (que corresponden a sus accionistas), o mantenerlos en reservas (lo que permite cubrir futuras pérdidas).

Los bancos centrales nacionales, por su parte, al ser en su mayoría propiedad de los gobiernos, pagan estos dividendos, pero también sus respectivos beneficios a los gobiernos, además de los impuestos (también pueden mantener una cierta cantidad en reservas, como hace el BCE).

Pero tras varios años especialmente lucrativos, en los que el dinero «no valía gran cosa» y los beneficios se multiplicaban, las instituciones monetarias de la eurozona se enfrentan ahora a una de las consecuencias de su propia política. La subida de los tipos de interés aplicada por el BCE para luchar contra la inflación se traducirá probablemente en fuertes pérdidas financieras para los bancos centrales.

Pérdidas sustanciales

No sólo los títulos financieros que poseen registran pérdidas (algunas no realizadas, otras realizadas si los títulos han llegado a su vencimiento), sino sobre todo – y ésta es la principal causa de sus pérdidas – se ven obligados a remunerar los ahorros de los bancos comerciales colocados en ellos, al tipo de depósito fijado actualmente en el 2,5%.

De hecho, desde la subida de los tipos de interés, y del tipo de depósito por extensión, los bancos han trasladado la mayor parte de sus reservas en los bancos centrales a sus cuentas de depósito, lo que les permite obtener una rentabilidad especialmente elevada.

El importe total de estas cuentas se estima en cerca de 4,116 millardos de euros, procedentes principalmente de operaciones de refinanciación a largo plazo en las que los bancos se han endeudado a tipos negativos. Esto representa un pago anual de intereses de 111.000 millones de euros en 2023 si el tipo de depósito se mantiene sin cambios, 134.000 millones de euros si el tipo alcanza el 3%, y unos 160.000 millones de euros si llega al 3,5% (equivalente al presupuesto de la Unión Europea, igual a 168.000 millones de euros).

Aunque el BCE tiene intención de proseguir su endurecimiento monetario ante una inflación históricamente elevada (8,6% en febrero), todo apunta a que el importe de este interés aumentará y acentuará las pérdidas sufridas por el Eurosistema.

Ante esta situación, la institución con sede en Fráncfort ya ha dejado de pagar dividendos a los bancos centrales nacionales. Ha anunciado que ha recurrido a sus reservas para evitar una pérdida de 1.600 millones de euros en 2022.

Para tranquilizar a los mercados y mantener su credibilidad, el BCE declaró que el Eurosistema había dotado 116.000 millones de euros en provisiones y 113.000 millones en reservas y capital en los últimos años, antes de añadir que su «patrimonio neto es suficientemente amplio para hacer frente a cualquier déficit».

No obstante, en función de las pérdidas estimadas (sobre las obligaciones y los intereses a pagar a los bancos comerciales), todos los bancos centrales nacionales de la zona euro podrían encontrarse rápidamente con fondos propios negativos. Algunos analistas estiman incluso que el importe total podría alcanzar los 600.000 millones si el tipo de depósito alcanza el 3% y se mantiene sin cambios durante los próximos seis años.

Un gran reto político

De hecho, «la magnitud del pago de los depósitos arrastrará a muchos bancos centrales de la eurozona a números rojos», afirma el economista Frederic Ducrozet, antes de añadir que «podrían enfrentarse a una creciente presión política para ser recapitalizados». Aunque en teoría un banco central puede subsistir con fondos propios negativos (mediante un proceso llamado «señoreaje»: acumula un activo diferido hasta que recupera la rentabilidad), esto pone en entredicho su credibilidad. Esto es especialmente cierto en la eurozona, donde hay muchas divergencias políticas y económicas.

Así pues, la cuestión es la siguiente: o bien el BCE y los bancos centrales nacionales optan por seguir con los fondos propios negativos, a riesgo de socavar su credibilidad en un momento en que intentan mantenerla luchando contra la inflación. O bien piden un rescate a los gobiernos, lo que supondría un gasto adicional para las finanzas públicas en un momento en que la carga de su deuda no deja de aumentar. Esto también podría poner en entredicho su independencia…

El principal riesgo de este dilema reside en la política, y en particular en la posición alemana al respecto. Con un sector público especialmente hostil a las políticas no convencionales del BCE, y los numerosos ataques legales en este sentido durante los últimos años, es probable que Alemania se levante en armas ante esta situación.

El Tribunal Constitucional de Karlsruhe ha rechazado formalmente que el Bundesbank participe en programas de compra de activos que le exponen al riesgo de pérdidas… mientras que el Bundesbank se encontrará rápidamente con fondos propios negativos si se observan las estimaciones, a pesar de la acumulación de casi 20.000 millones de euros en provisiones en los últimos años. De hecho, las pérdidas potenciales se estiman en 193.000 millones durante la próxima década, más que todos los demás bancos centrales de la zona euro.

Según el Financial Times, el Presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, trata sin embargo de tranquilizar diciendo que el banco central alemán tiene «poco riesgo» de enfrentarse a corto plazo a una situación de este tipo, ya que dispone de más de 3.350 toneladas de oro con un valor aproximado de 170.000 millones de euros en Fráncfort, Nueva York y Londres.

El Eurosistema se enfrenta a meses complicados

En términos más generales, esta situación estará sometida a una creciente presión política por parte de los distintos países europeos y en el seno del Consejo de Gobierno. Sobre todo porque el ritmo de las subidas de los tipos de interés y la reducción del balance del BCE están provocando muchas divergencias… mientras que los tipos a largo plazo vuelven a subir en los mercados debido al rebrote de la inflación en España y Francia en febrero. El tipo a 10 años en Francia supera ya el 3,1%, en Italia el 4,5% y en Alemania el 2,7%.

Así pues, el BCE podría realizar nuevas y mayores subidas de los tipos de interés en los próximos meses, lo que se traduciría en un aumento de los tipos de depósito y de los pagos de intereses a los bancos comerciales. En los mercados, los inversores esperan que el «pico» de los tipos de interés en la eurozona alcance casi el 4% en el primer trimestre de 2024.

Así que este debate sobre las pérdidas de los bancos centrales (que se aplica no sólo a la zona euro, sino a muchos países de Occidente) nos muestra más que nunca lo mucho que está sufriendo nuestro sistema de deuda ilimitada. Hay que abrir cuanto antes un nuevo paradigma en el que se replantee en profundidad la creación de dinero para que sirva realmente a la economía productiva y ponga fin a las inversiones mortíferas.

Información urgente sobre el oro

Este metal dorado desde su descubrimiento, se ha definido como una forma de intercambio y una solución efectiva de guardar capital. Aunque este metal tan valorado no tiene ningún valor propio, es apreciado porque es limitado y se atesora sin problemas. A lo largo de la historia, el oro se ha situado como una forma de intercambio con poca volatilidad, y muchos líderes han escogido este valioso metal como su divisa oficial.

En la actualidad, este valioso metal sigue siendo una forma de cambio en tendencia y una forma de preservar patrimonio muy valorada, y esperamos que su precio siga en alza.

Si estás interesado en invertir en este metal tan valorado, es clave que controles su cotización de forma periódica. Por este motivo te recomiendo que eches un vistazo a la sección ➡️ precio del oro en euros, donde encontrarás gráficos en tiempo real para que puedas realizar un seguimiento exhaustivo a el oro.

Para terminar, no olvides visitar nuestro blog de manera periódica para estar al día acerca del sector de el oro y los metales preciosos en general. Te espero en la siguiente publicación.

+